la mujeres buenas van al cielo y las mujeres malas van a todo lado.



Texto de Tato Ibarra

Sucede que en ti pienso invocando tendencias prohibidas. No sólo te quiero y me gustas, quiero hacerte cosas que al alma desenfrenan y que ante ellas te rindas como olerte y degustarte desde el cuello hasta donde tus piernas terminan. Que mis dedos escudriñen cada cavidad que en tu cuerpo se excite con alegría. Que mi lengua no se reseque, que se beba tus enigmas, esos que en tus pechos florecen y en tu sexo se originan. Tan sólo para que estés caliente, como el sol al mediodía. Para comenzar la tarde ardiente y que me desnudes con salvaje agonía. Y que comience el juego ferviente de una entrega que era prohibida, en tiempos inclementes, en tiempos donde el deseo se reprimía. Hoy día nuestros cuerpos no mienten, la penetración nos esclaviza, uno vez dentro de ti desaparecen las reglas y reina la anarquía. Donde mi miembro enfurece y entra en el tuyo de forma repentina, allí se abren tus fluidos, como se abrió el mar en la narración bíblica. Son hechos indecentes, el populacho así lo llamaría, los que hacen nuestras lenguas explorando cavidades escondidas; para ambos sólo es deleite, es querer probar cada fluído que nuestros cuerpos destilan, por eso siempre quiero dentro de ti esconderme, que nos una el sexo y que los orgasmos broten, como brota la curiosidad cuando te dicen que una cosa no está permitida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario